Ago
- 12 de agosto de 2025
- menopausia y depresión
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¿Te sientes fuera de control antes de la regla?
Podría ser disforia premenstrual y en la perimenopausia se agrava.
Si antes de la regla te invade una tristeza profunda, estallas por cosas mínimas, te cuesta concentrarte o sientes que no eres tú… no es que seas débil ni exagerada. Podrías estar viviendo un trastorno disfórico premenstrual (TDPM).
En general los síntomas aparecen cerca de la ovulación o durante las dos semanas previas a la menstruación, y finalizan por completo unos días después del inicio de la misma.
Lo más sorprendente es que, aunque no lo hayas tenido antes, estos síntomas pueden aparecer o empeorar durante la perimenopausia, en etapa donde bajan los niveles de estrógenos y puede haber una desregulación hormonal. Lo que sientes tiene nombre, explicación científica… y también formas de mejorar.
Desde la neuronutrición y la regulación del sistema nervioso, podemos hacer mucho. (Atiendo como nutricionista menopausia Barcelona y también como nutricionista menopausia online.)
Contenidos
El TDPM es una forma severa del síndrome premenstrual. Se estima que afecta entre el 3 y el 8 % de las mujeres en edad fértil, pero muchas no lo saben. ¿Por qué? Porque se ha normalizado sufrir antes de la regla, y porque los síntomas se han atribuido erróneamente a problemas de carácter o estrés.
Se experimentan una mayor percepción del estrés durante la fase premenstrual, y el afecto negativo y la depresión desempeñan un papel importante en la amplificación de esta sensibilidad
El trastorno disfórico premenstrual aparece en la segunda mitad del ciclo (fase lútea) y desaparece al comenzar la menstruación. Para diagnosticarlo, el manual DSM-5 establece que deben cumplirse al menos 5 de estos 11 síntomas, durante al menos 2 ciclos consecutivos:
1. Irritabilidad o ira intensa
2. Ansiedad o tensión marcada
3. Estado de ánimo bajo o desesperanza
4. Cambios de humor extremos (llorar por nada)
5. Pérdida de interés en tus actividades
6. Dificultad para concentrarte
7. Fatiga o falta de energía
8. Cambios en el apetito (comer de más o muy poco)
9. Alteraciones del sueño (insomnio o hipersomnia)
10. Sensación de agobio o pérdida de control
11. Síntomas físicos como hinchazón, dolor mamario o cefaleas
Además:
A. La mujer debe estar en edad fértil. En la mujer menopáusica (química o quirúrgica) se necesita cuantificar mediante análisis de sangre la fase lútea y folicular.
B. Las alteraciones interfieren acusadamente con el trabajo y las relaciones interpersonales.
C. La alteración no responde a una exacerbación de otro trastorno mental ya existente.
Durante la perimenopausia o menopausia se produce una bajada de estrógenos y además las hormonas como los estrógenos y la progesterona pueden estar desregulados. Esto hace que muchas mujeres revivan (ejemplo depresión postparto) o descubran por primera vez un patrón disfórico: emociones que se desbordan justo antes de la regla, como si “no fueras tú” durante unos días.
Incluso en mujeres sin menstruación regular, estos síntomas pueden seguir un patrón cíclico vinculado a fluctuaciones hormonales erráticas. Y lo peor es que muchas no saben que eso tiene nombre, diagnóstico y tratamiento.
En el estudio publicado en Frontiers in Endocrinology explican cómo la bajada de estrógenos en algunas mujeres (por ejemplo, en la perimenopausia) puede aumentar el riesgo de sufrir problemas emocionales como depresión. Y cómo la neuroinflamación, puede explicar por qué algunas mujeres tienen síntomas tan intensos.
Los estrógenos (en especial el estradiol) y la progesterona tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Cuando sus niveles bajan (como ocurre en la fase lútea o en la perimenopausia), se genera un aumento del estrés oxidativo, especialmente en tejidos sensibles como el cerebro o el endometrio.
Además, la bajada de estrógenos:
• Disminuye la protección neuronal y aumenta la neuroinflamación
• Afecta la plasticidad cerebral (la capacidad de adaptarse),
• Reduce neurotransmisores clave como la serotonina y el GABA.
Esto provoca síntomas emocionales y cognitivos: ansiedad, tristeza, irritabilidad, dificultad para pensar con claridad o “niebla mental”.
Es una respuesta inflamatoria que afecta al sistema nervioso central. Es parecida a la inflamación intestinal, pero ocurre dentro del cerebro. Puede ser causada por diversos factores, como infecciones, lesiones, estrés crónico o incluso una dieta inadecuada. La neuroinflamación puede desencadenar una serie de problemas de salud, incluyendo enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson, así como trastornos del estado de ánimo y fatiga.
Cuando hay estrés crónico o cambios hormonales bruscos, el cuerpo libera citoquinas inflamatorias que atraviesan la barrera hematoencefálica y activan la microglía, unas células inmunitarias del cerebro.
Estas células, al activarse, empiezan a generar más inflamación en el entorno neuronal, lo que:
• Cambia el equilibrio de neurotransmisores,
• Afecta al estado de ánimo, el sueño y la memoria,
• Y puede generar fatiga emocional, irritabilidad o una sensación persistente de malestar.
Una neuroinflamación leve puede ser incluso beneficiosa, ayudando a la memoria o adaptación. Pero si se cronifica o se intensifica, afecta la función cerebral normal y aumenta la vulnerabilidad emocional
Una disbiosis intestinal (desequilibrio de la flora intestinal) puede hacer que partes de bacterias o compuestos dañinos pasen al torrente sanguíneo.
Desde ahí, pueden llegar al cerebro y activar aún más la inflamación cerebral.
Esto sucede cuando hay permeabilidad intestinal (“intestino permeable”), y explica por qué una mala alimentación o una microbiota alterada pueden intensificar los síntomas emocionales.
El intestino y el cerebro están conectados a través del eje microbiota–intestino–cerebro, una red que la nutrición puede modular directamente.
La buena noticia es que puedes modular este estado desde la alimentación. Desde mi experiencia como nutricionista especializada en menopausia en Barcelona y también en consulta online en la menopausia, estas son las estrategias que mejor funcionan:
Regula la inflamación con lo que comes
Reduce el estrés oxidativo
Apoya tus neurotransmisores
Cuida tu microbiota intestinal
**A veces se necesita un subir un escalón más
En algunos casos, especialmente cuando los síntomas son muy intensos, puede ser necesario la terapia hormonal o inhibidores de la recaptación de la serotonina a bajas dosis, siempre recomendado por un médico especialista en el tema. Es necesario analíticas de sangre para revisar tus parámetros nutricionales, tiroides, hormonas, vit D, entre otros.
La nutrición en la menopausia es la base, y siempre debe acompañar a cualquier tratamiento
✏️En resumen
Si antes de la regla sientes que te “transformas”, podrías tener trastorno disfórico premenstrual
– En la perimenopausia estos síntomas pueden reaparecer o empezar de cero
– La base está en una neuroinflamación relacionada con las hormonas y el estrés
– Desde la nutrición puedes dar el primer paso para mejorar la neuroinflamación
– No es tu carácter. Es una desregulación .Y se puede tratar.
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